En la última década, el diseño digital se vio saturado por una carrera armamentista de efectos visuales, degradados complejos y micro-animaciones que, a menudo, oscurecían el propósito principal de la interfaz. Sin embargo, al entrar en 2026, estamos presenciando un giro tectónico. El Minimalismo Radical no es simplemente una cuestión de estética; es una respuesta directa a la fatiga cognitiva del usuario moderno.



